El histórico ascenso de Tucumán Central al Federal A fue tan inolvidable como inesperado. En ese camino a la gloria, varios nombres se grabaron en la memoria del hincha, pero uno sobresale por su presencia en los momentos límite: el arquero Daniel Moyano.

El “1” fue la figura a lo largo de todo el certamen, convirtiéndose en un verdadero especialista en definiciones desde el punto del penal, donde amargó las ilusiones de Talleres de Perico y General Paz Juniors. En sus manos descansó gran parte del sueño del club de Villa Alem.

La voz de la experiencia

Más allá de sus reflejos, el guardameta aporta un valor intangible pero vital para el debut de mañana: el conocimiento del terreno. En un equipo plagado de futbolistas que harán sus primeras armas en la divisional, Moyano es el único de los que serán titulares esta tarde que sabe lo que significa el roce y la exigencia del Federal A. Su currículum lo avala, habiendo defendido los colores de Douglas Haig y Huracán Las Heras, además de un exitoso paso por Bahía Blanca.

“Con Villa Mitre llegamos a una final, estuvimos a un paso de la Primera Nacional”, recuerda el golero, dimensionando el nivel de competitividad que ha sabido manejar en temporadas anteriores.

Ese recorrido le permite analizar el escenario que se le presenta a Tucumán Central. Lejos de subestimar el desafío, Moyano entiende que el margen de error se achica drásticamente. “El Federal A es muy duro. La mayoría de los equipos tienen jugadores con mucha trayectoria, algunos con paso por la B Nacional y hasta por Primera. Va a ser lindo enfrentarlos, pero sabemos que es muy difícil”, explica.

Sin embargo, esa cautela no se traduce en temor. El guardameta confía plenamente en la identidad del grupo y en la rebeldía del equipo. “Somos recién llegados y sabemos que muchos van a querer pasarnos por encima, pero nos vamos a plantar firmes y a dar pelea en todas las canchas”, asegura con firmeza.

El factor localía

El fixture quiso que el estreno fuera en casa, ante una barriada que promete copar las tribunas para vivir una tarde histórica. Para Moyano, este contexto es el combustible ideal para empezar con el pie derecho. “Arrancar de local es muy positivo, sobre todo para que nuestra gente disfrute. Pero dentro de la cancha tenemos que hacer nuestro trabajo”, remarca, poniendo el foco en la concentración necesaria para que la fiesta sea completa.

Además, el portero aprovechó para reivindicar el nivel del fútbol local, que sigue nutriendo de talentos a los torneos superiores: “La Liga tiene futbolistas muy importantes. En cada club hay dos o tres que sobresalen. Si un jugador de Tucumán se lo propone, puede jugar tranquilamente este torneo”.

Para llegar a este nivel de competitividad, el cuerpo técnico diseñó un plan de trabajo minucioso. La prioridad absoluta fue recuperar fuerzas tras un período de competencia ininterrumpida.

“Este mes no hicimos amistosos. El profe Sebastián Del Carril hizo hincapié en lo físico. Fue como una mini pretemporada, porque veníamos compitiendo hace más de un año sin parar. Trabajamos fuerte para llegar a punto también junto a Bruno Vergara, el entrenador de arqueros”, detalla.

Un apellido, una ilusión

Pero la épica de Tucumán Central no solo se construye desde el arco. En la previa del debut, surge una historia que sintetiza la esencia del fútbol del interior: la de los hermanos Agustín y Matías Smith. Ambos están a horas de cumplir un anhelo que comenzó pateando pelotas en las calles de Villa 9 de Julio y hoy los encuentra compartiendo planilla en el Federal A.

Matías, de 22 años y con un gran despliegue, no oculta su emoción por el salto de calidad que está por dar su carrera. “Jugar esta categoría es algo soñado para mí. Sabemos que es una divisional muy física, así que hay que estar preparados”, expresa, reconociendo el cambio de ritmo que implica dejar atrás los torneos regionales.

Pese a que el equipo no sumó minutos de fútbol contra otros rivales en las últimas semanas, la confianza interna está por las nubes. “Llegamos bien, con muchas ganas de que arranque el torneo. Estamos muy ilusionados”, afirma Matías.

Además, el mediocampista ve en esta oportunidad una especie de revancha personal tras su llegada frustrada al “Santo”. “Me quedó la espina de San Martín, pero ya pasó. Hoy estoy enfocado acá y con ganas de hacer un gran torneo”, sentencia.

El fútbol no es lo único que une a los Smith. Fuera de los límites del campo de juego, la familia gestiona la sandwichería “Nachito”, un emprendimiento en honor a su sobrino donde todos colaboran. Entre pedidos de milanesas y el trajín diario, se forjó el carácter que hoy muestran en la cancha. Esa complicidad se trasladará ahora a la cancha, reeditando una sociedad que ya tuvo éxito. “Esperamos un buen partido. Debutar de local es muy importante y vamos a buscar ganar”, cierra antes de volver a compartir equipo con su hermano Agustín, con quien ya gritó campeón en la Copa Tucumán 2023 vistiendo la camiseta de Sportivo Guzmán.

Esta domingo, desde las 16, cuando se escuche el pitazo inicial, Tucumán Central no solo pondrá en cancha once jugadores; pondrá el esfuerzo de familias enteras, la experiencia de hombres como Moyano y el sueño de pibes como los Smith; todos se ganaron el derecho de jugar entre los grandes.